Cuentan en el pueblo que Tomás, un vecino al que le fueron bien las cosas (económicamente hablando), se le ocurrió montar un motel, un hotel de carretera (o una residencia para la tercera edad, que las dos cosas se han oído por los bares). Para lo cual adquirió un antiguo y enorme caserón para reformarlo y modernizar su aspecto. En 1994 abandonó su aventura empresarial dejando algunos espacios sin construir y una segunda planta con 12 habitaciones y 3 baños comunes (no es de extrañar, en esa época se compartían los baños con toda naturalidad en pensiones y hostales). Su hijo nos confirmó que el propósito de su padre era el de construir un establecimiento hotelero.

Cuando adquirimos el edificio llevaba 16 años abandonado y se había convertido de nuevo en un caserón viejo y desahuciado por la familia de Tomás. Era solo una fachada de ladrillo visto con un interior sombrío lleno de cachivaches. Las palomas eran las dueñas de la edificación y la habían convertido en un palomar más. Los gatos de Marilines (la dueña del estanco-tienda de al lado) campaban a sus anchas y eran los inquilinos del hotel. Los materiales de obra rodaban por todas partes. No queremos recodar la gotera porque todavía temblamos.

En diciembre de 2019 dábamos la señal correspondiente y quitábamos el cartel de se vende.

En los primeros días de marzo de 2020 firmábamos la compra y una semana más tarde se declaraba el estado de alarma por la pandemia y quedábamos confinados en el pueblo. Tras varios meses de trabajo duro e incertidumbre económica, con las fábricas y los almacenes cerrados en todo el país el resultado ha sido este:

Una casa con un salón albergue de 85 metros cuadros que contiene cocina, comedor para 16 comensales y un salón de estar frente a la chimenea calefactora. Otro salón-estar para lectura y tranquilidad que tiene en un segundo nivel un comedor, llamémosle así, más elegante y sosegado.
En la segunda planta tiene 8 habitaciones dobles con baño más dependencia de servicio. Algunas de las habitaciones suficientemente grandes como para albergar otra cama más si fuese necesaria.


En el patio, barbacoa, piscina, merendero, aparcamiento y huerto. Ver zonas comunes.

Y ahora es esto lo que ofrecemos a nuestros clientes:

Creemos haber acertado.

Fotos de la casa y nuestro merendero pulsa aqui.